Las Jornadas Gastronómicas en el Renacimiento contentaron a comensales y establecimientos

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Este año se registró un incremento del número de clientes entre semana en comparación con los datos obtenidos en la anterior edición

Finalizadas las décimos sextas Jornadas Gastronómicas en el Renacimiento, que se desarrollaron del 14 de enero al 2 de abril, y una vez recopilados todos los datos de los once restaurantes participantes, el balance ha sido de lo más positivo. Así lo manifestó la concejala de Turismo, Elena Rodríguez, recordando que esta iniciativa nació para promocionar la gastronomía de una de las épocas de mayor esplendor de la ciudad, adaptando los recetarios a los nuevos tiempos y modos, así como para ofrecer un atractivo turístico más que ayude a romper la estacionalidad en los primeros meses del año.

Participaron los restaurantes El Seco, El Trujal, Asador de Santiago, Zaguán, Antique, Cantina La Estación, Zeitum, Parador de Turismo, La Imprenta, Rosaleda de Don Pedro y Alicún. Todos dispusieron de nueve días (incluyendo dos fines de semana) para ofrecer sus propuestas de menú, a un precio unitario y ajustado de 29 euros (bebida no incluida).

Como novedades, Elena Rodríguez destacó la imagen renovada para la cartelería y demás material promocional, «consensuada con los participantes», así como el añadido de un nuevo recurso gastronómico, como fueron las ‘Meriendas en el Renacimiento’, con el propósito de que las jornadas fueran más atractivas y dieran cabida a otro tipo de establecimientos, además de los restaurantes. En esta ocasión participaron Heladería La Fábrica, Cafetería-Panadería Méndez y Pastelería Vandelvira, que prepararon helado y dulces para la ocasión.

«El cien por cien de los restaurantes continuará el año que viene, y en cuanto a los establecimientos que impulsaban las meriendas, las dos pastelerías tuvieron un éxito importante y, de hecho, siguen haciendo el postre que elaboraron, y la heladería continuará en las jornadas aunque promocionará de una manera distinta el producto», matizó la concejala.

Respecto a las actividades promocionales, destacó la instalación de tres pendones nuevos de gran tamaño ubicados en puntos estratégicos de la ciudad y 25 de un tamaño más pequeño para la instalación en farolas, así como la realización de cien carteles y 5.000 folletos promocionales. Hubo además promoción tanto en medios de comunicación como en ferias de turismo como Fitur. Además, se remitieron correos electrónicos con información de las jornadas a los ayuntamientos de la provincia y se realizó una distribución del material entre los restaurantes participantes, la Oficina Municipal de Turismo, el centro cultural del Hospital de Santiago, hoteles y empresas de servicios turísticos.

Catas de aceite

Esta edición también contó con las catas de aceite de oliva virgen extra en el Centro de Interpretación Olivar y Aceite, cuyo aforo fue completado en poco tiempo. La primera tuvo lugar el 16 de febrero, centrada en los aceites Castillo de Canena, Cortijo Spiritu Santo, Ñ Organic y Pagos de Toral. Y la segunda se celebró el día 16 de marzo con Cortijo la Torre, Gloriae, Nobleza del Sur, Melgarejo y Haza la Centenosa. Fueron realizadas por las propias almazaras y dirigidas por un experto, y se contó, además, con los responsables de las marcas, quienes explicaron sus principales características y modos de producción.

En internet

Elena Rodríguez destacó también la utilidad del blog ‘Gastronomía en el Renacimiento’, cuyo objetivo fue crear un año más un punto de comunicación y encuentro en torno a las novedades, menús, vídeos, recetas, promociones, entrevistas, artículos de gastronomía y actividades complementarias de todos los restaurantes y los aceites, el Centro de Interpretación Olivar y Aceite y cafeterías. De este modo, durante los tres meses de las jornadas en los que el blog estuvo activo, los establecimientos pudieron difundir sus menús y recetas. Recibió 7.519 visitas y los vídeos fueron reproducidos en más de 2.500 ocasiones. «Con estos datos vemos que es un canal muy potente para divulgar estas jornadas», resaltó la edil.

Perfil de los comensales

Gracias a las encuestas realizadas, el Ayuntamiento ha elaborado un perfil de los comensales que disfrutaron de los menús elaborados para las XVI Jornadas Gastronómicas en el Renacimiento. Un 67% tenían entre 41 y 60 años y un 21% entre 26 y 40 años, correspondiendo el resto a otras edades. En cuanto a la procedencia, el 75% llegó de la provincia de Jaén, principalmente de Úbeda, Linares, Baeza y Torreperogil, el 7% del resto de la comunidad autónoma Andaluza y el 18% de otras comunidades, abundantemente Valencia y Madrid.

Las encuestas demuestran también que la gente se enteró de la celebración de estas jornadas por conocidos, familiares y la Oficina de Turismo, en un 49%, a través de las redes sociales, en un 19%, correspondiendo el resto a otros canales. En cuanto a las opiniones sobre la iniciativa, los encuestados valoraron «muy positivamente» la limpieza y la profesionalidad de los establecimientos, el menú y el servicio de los mismos.

Por su parte, los restaurantes participantes también valoraron «muy positivamente» su participación. Y es que este año, además, se destacó un incremento en la afluencia de comensales entre semana con respecto a la pasada edición.

Sorteo

El balance de la responsable municipal de Turismo se aprovechó para realizar el sorteo entre los comensales que rellenaron la encuesta de satisfacción, quienes optaron a diferentes premios. El alojamiento con desayuno para dos personas en el Parador de Úbeda correspondió a María Teresa Colomo Ortega (de Úbeda), el circuito en las termas del Hotel MS Palacio de Úbeda para dos personas recayó en María Parra Revilla (de Úbeda), y la comida para dos personas en unos de los restaurantes participantes fue para Antonio Vallejo Romero (de Alicante).

Paso por el entorno de la iglesia de la Trinidad

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Esta semana que las XVI Jornadas Gastronómicas en el Renacimiento se encuentran en Restaurante La Imprenta, proponemos un paseo por el entorno la iglesia de la Santísima Trinidad hacia la iglesia de San Nicolás. Es uno de los seis barrios que ya existían en el siglo XIV al exterior del recinto amurallado medieval y uno de los que contó, junto con San Isidoro, con mayor número de habitantes.

Se encuentra delimitado por tres arterias (las calles Trinidad, Corredera de San Fernando y Trillo) que actualmente funcionan como ejes principales de comunicación dentro de la ciudad, especialmente para el tránsito rodado y la conexión del centro histórico con los barrios exteriores de la zona norte.

En el primer tramo de la Corredera de San Fernando se ha desarrollado históricamente una intensa actividad comercial pues, como prolongación del mercado que se celebraba en la Plaza de Andalucía, ya desde finales del siglo XV se levantaron distintos establecimientos comerciales adosados al exterior de la muralla, que con el tiempo se consolidarían bajo soportales, cuya estructura, si bien remodelada, todavía se conserva. Actualmente la Corredera y la Trinidad son dos calles comerciales de Úbeda que, junto con el Mercado de Abastos, situado en la Plaza Gallego Díaz y principal foco del barrio, confieren a esta zona un aspecto dinámico.

Este barrio, ocupado tradicionalmente por agricultores y artesanos, ha estado configurado históricamente por viviendas labriegas de tipo popular. Hasta los años setenta del siglo XX se mantuvieron en funcionamiento varias tabernas para la venta del vino que producían los propios labradores en los lagares de sus casas-tienda, pues el cultivo de la vid fue habitual en Úbeda hasta la primera mitad del siglo XX. En la actualidad, y tras el proceso de renovación experimentado en las últimas décadas, conviven las nuevas construcciones con las casas históricas rehabilitadas, entre las que se conservan interesantes elementos de la arquitectura del siglo XVI en adelante.

Iglesia y convento de la Santísima Trinidad

En ambos casos responden a reedificaciones de las primeras construcciones que sufren varios hundimientos desde el siglo XIV, siendo la iglesia uno de los escasos ejemplos de arquitectura barroca en la ciudad. Hay que tener en cuenta que en Úbeda la presencia del Renacimiento y de la arquitectura de Andrés de Vandelvira será tan fuerte que los modelos arquitectónicos de esta época se utilizarán en la tradición constructiva local hasta el siglo XVIII, de forma que la concepción de esta iglesia, que sigue esquemas de un barroco puro (y que en opinión de los especialistas recuerda a las iglesias madrileñas del XVII) constituye, cuando menos, un novedoso y singular ejemplo.

En el exterior toda la ornamentación se concentra en las dos portadas, especialmente en la oeste, de arco abocinado, situada a los pies del templo. La decoración se organiza a base de grandes molduras y líneas quebradas de gran relieve, destacando las dos enormes volutas sobre las que se representa la Santísima Trinidad. La portada sur, precedida de una lonja en rampa, repite el esquema de molduras, aunque con menor relieve, alrededor de una hornacina con la representación de San Juan de Mata.

En la esquina situada entre ambas portadas se levanta su gran torre campanario. De planta cuadrada, presenta esquema ochavado en su último cuerpo, siguiendo los modelos manieristas del siglo XVI.

Junto a la iglesia se encuentra el convento, que fue de la orden de los Padres Redentores Calzados y del cual se conservan dos claustros. El mayor fue levantado a fines del siglo XVI, repitiendo la misma estructura del típico patio palaciego renacentista con doble galería porticada. El segundo claustro conserva dos laterales, uno del siglo XVI y otro de comienzos del XIX. En la actualidad el edificio es sede de un centro público de enseñanza primaria. Existió un tercer claustro, demolido en la década de los años sesenta del siglo XX para la construcción del actual edificio de Correos y Telégrafos.

Antiguo Casino

Siguiendo por la Corredera de San Fernando se encuentra el edificio del Antiguo Casino, que se concluyó en 1885 en estilo ecléctico. Se compone de dos plantas separadas por impostas y delimitadas por pilastras cajeadas. Presenta frontones curvos sostenidos por ménsulas (salvo el del balcón central, que es triangular), un relieve con la cruz de Malta en el tímpano central y cartela en relieve. Actualmente es sede de una entidad bancaria.

Torre octogonal

Unos metros más abajo encontramos la única torre albarrana del recinto amurallado. Este tipo de torres se situaba, a modo de avanzadilla defensiva, al exterior de la muralla, comunicándose con ésta en su parte superior mediante un puente o arco fácilmente destruible si, llegado el caso, la torre caía en manos del enemigo. La mitad inferior es maciza y en la superior se abre una estancia cubierta por una cúpula también de ocho lados. Conserva sus primitivos matacanes.

Aunque fue remodelada en el siglo XV, su estructura de planta poligonal hace suponer que fuera levantada en la última fase de la época musulmana, etapa en que son comunes este tipo de torres en distintos puntos de la geografía andaluza. En la década de los ochenta del siglo XX se efectuó la reconstrucción del lienzo de muralla inmediato a la torre y la apertura de la antigua puerta de la calle Ventanas.

Casa de la Tercia

Y a continuación se encuentra la Casa de la Tercia, denominada así por ser el lugar en el que se recaudaba la tercera parte del impuesto eclesiástico. Muy sencilla, su fachada presenta portada adintelada con casetones adintelados en sus jambas. Dividida en dos plantas, queda coronada por una resaltada cornisa en bocel. En su interior alberga el Centro de Interpretación Olivar y Aceite, de obligada visita para conocer todo lo que rodea al cultivo y la producción del producto estrella de la provincia: el aceite de oliva virgen extra.

Cortijo La Torre, el AOVE de Restaurante La Imprenta

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El próximo domingo concluyen las XVI Jornadas Gastronómicas en el Renacimiento en el Restaurante La Imprenta con un gran aceite de oliva virgen extra, Cortijo La Torre. Un broche de oro en el que se vuelve a fusionar una gran propuesta culinaria con un magnífico oro líquido de nuestra tierra.

Cortijo La Torre mezcla tradición y una larga experiencia en más de un siglo de cultivo, recolección y obtención del aceite con extracción en frío dan como resultado el extraordinario aceite de oliva virgen extra de Aceites San Antonio. Este AOVE se caracteriza por su alta calidad organoléptica y por su aporte de vitaminas A, D, E y K, siendo un producto recomendado para todas las edades. Un aceite de oliva virgen extra de agradable sabor, ideal para consumir en crudo o bien en el cocinado de alimentos, a los que su sabor y calidad aportan un toque de distinción.

Se trata de un aceite frutado, complejo e intenso de aceituna verde, que recuerda a la hierba verde, menta, hierba buena, con notas de cítricos. Dulce de entrada, almendrado, amargo y picante medio. Equilibrado, complejo, con cuerpo y persistente en boca.

Receta de Restaurante La Imprenta

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Carré de cordero lechal confitado con salsa de miel y romero con patatas revolconas y crujiente de panceta ibérica

Ingredientes:

-Cordero
-Sal
-Pimienta
-Aceite de oliva
-Canela
-Cardamomo
-Cáscara de naranja
-Romero
-Miel
-Patatas
-Ajo
-Panceta ibérica
-Pimentón
-Vinagre

Elaboración:

Troceamos el cordero, se salpimenta y confitamos en aceite de oliva aromatizado con canela, cardamomo, cáscara de naranja y romero durante 8 horas. Para la salsa, con los huesos del cordero sobrante hacemos una reducción añadiéndole miel, romero y un punto de sal.

Mientras tanto pelamos las patatas y las cocemos en agua con sal. Una vez cocidas, retiramos del agua, se trituran y apartamos. En una sartén se hace un sofrito de ajo, panceta ibérica, pimentón y vinagre. Añadimos las patatas trituradas y se mezcla todo hasta conseguir un puré homogéneo.

Para la presentación, colocamos el carré confitado añadiéndole la salsa de miel y romero por encima. Lo acompañamos con el puré de patatas revolconas y decoramos con la panceta ibérica crujiente y una ramita de romero.

Menú de Restaurante La Imprenta

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  • Bombones de morcilla con polvo de ochío

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  • Ensalada de requesón con vinagreta de miel de azahar y frutos secos

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  • Judión de la Granja con tocino ibérico y chorizo ahumado

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  • Rollitos de trucha del Borosa en escabeche de hinojo

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  • Carré de cordero lechal confitado a baja temperatura con salsa de miel y romero con patatas revolconas y crujiente de panceta ibérica

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  • Bizcocho genovés relleno con crema de caramelo y canela

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Paseo por la plaza de San Pedro

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Esta semana que las XVI Jornadas Gastronómicas en el Renacimiento hacen parada en el restaurante Alicún del Hotel MS Palacio de Úbeda, proponemos un paseo por la plaza de San Pedro y su conexión con la calle Real, lógicamente, prestando especial atención al Palacio de los Condes de Guadiana, donde está enclavado el propio establecimiento hostelero y hotelero.

Es llamado así por su pertenencia durante mucho tiempo a los descendientes de Lope de la Cueva y Guzmán, primer Conde de Guadiana desde 1711. El palacio se edificó en la última década del siglo XVI y su torre posteriormente, en el siglo XVII (entre 1611 y 1615), concebida como un apéndice para mostrarse a la calle Real.

La torre, su elemento más característico, consta de cuatro cuerpos. El primero es una repetición del cuerpo inferior del palacio. El segundo y tercero tienen un esquema similar, formado por tres grandes huecos, el central esquinado, con columna dórica de mármol blanco a modo de mainel, con estípites antropomórficos a ambos lados, sobre los que se eleva entablamento y cornisa con molduraje clásico, rematado por los escudos de la familia coronados con frontones curvos. Por último, el cuerpo ático es un elemento vandelviriano junto con el balcón esquinado.

En la torre se combinan elementos tradicionales de la zona con otros de origen flamenco y basados en láminas de edificios que se difundían por esa época. El gran decorativismo que posee nos muestra su carácter ostentoso y propagandístico, destacando la heráldica que nos habla de la genealogía familiar.

Esta obra está cargada de un simbolismo retardatario marcado por la mentalidad trasnochada de una antigua nobleza, que retoma la torre como elemento simbólico representativo de esta clase, recordando las antiguas torres de los castillos, aunque utilizando el nuevo lenguaje renacentista en un contexto urbano cuya funcionalidad defensiva ya no tiene sentido.

En la última época, tras un primer periodo en el que fue colegio de las Carmelitas y un segundo de abandono, el palacio fue restaurado para acoger el primer hotel de cinco estrellas de la provincia de Jaén. Se inauguró oficialmente a finales de 2015 con multitud de servicios añadidos como restaurante, salones para eventos, gastrobar, termas o terraza con piscina y solarium.

San Pedro

Junto al palacio se encuentra la iglesia de San Pedro, que da nombre a la plaza que se abre en uno de sus laterales. Es una de las parroquias más antiguas de la ciudad. Tras su destrucción por Pero Gil fue reedificada en el último tercio del siglo XIV, quedando escasos restos de la anterior fábrica del siglo XIII, tales como el ábside poligonal. Ha sufrido después varias intervenciones, entre las que destaca la fachada renacentista construida por el discípulo de Vandelvira, Alonso de Barba, bajo el episcopado de Sancho Dávila (1605-1615).

Probablemente fue una mezquita convertida al culto cristiano después de la conquista. Parroquia dependiente de la jurisdicción del arzobispado de Toledo en el siglo XIII, a mediados del siglo XIX queda finalmente agregada a la iglesia de Santa María.

La portada principal consta de dos cuerpos. El inferior aparece centrado por arco de medio punto con columnas exentas corintias a los lados y retropilastras. En las enjutas vemos los relieves de dos virtudes: la Fe y la Caridad. Sobre el entablamento se encuentra un segundo piso de orden jónico, cuyo hueco central cobija la imagen sedente del santo titular, con dos grandes escudos del obispo promotor a ambos lados, y todo rematado por pináculos piramidales. Se trata de una portada de factura muy clasicista.

La portada de poniente, con arco de medio punto, fue cegada cuando se construyó el coro. Presenta algún resto de la antigua construcción protogótica. La torre campanario, de la misma época que la portada principal, es sencilla y consta de un cuerpo cúbico con cuatro vanos para el cuerpo de campanas. En la actualidad no ocupa su emplazamiento original, pues tras arruinarse y restaurarse posteriormente fue inexplicablemente desplazada desde la cabecera a los pies del templo. El ábside presenta en su exterior pilares escalonados y arcos polilobulados, restos protogóticos de la antigua fábrica del siglo XIII.

Su interior ha sido reconstruido en varias ocasiones. En la actualidad presenta una única nave de salón cubierta por bóveda de cañón y cúpula rebajada en su presbiterio, rodeada de capillas laterales construidas a partir del siglo XV, la mayoría góticas. El ábside es poligonal con vanos ojivales.

Esta iglesia presenta un gran valor histórico, pues además de ser una de las más antiguas parroquias en que se dividía la ciudad, en ella se aprecia el interés renacentista de siglos posteriores por transformar el aspecto urbano mediante la construcción de fachadas en el nuevo estilo sobre los templos medievales. Actualmente se encuentra cerrada al culto y, a través de un convenio, cedida al hotel anexo, que tiene previsto proceder a su restauración para darle uso.

Palacio de los Orozco

También es de gran interés el Palacio de los Orozco, que se alza como telón de fondo de la plaza de San Pedro, conformando un pequeño espacio urbano de gran atractivo, con una zona ajardinada en torno a una fuente central. Es una obra decimonónica de influencia francesa y pinceladas modernistas, con arcos carpaneles en sus puertas y ventanas, decoración de guirnaldas y bellos balaustres en ventanas y mirador. Constituye uno de los escenarios en que se desarrolla la acción de la novela ‘Beatus ille’ (1986), del escritor y académico ubetense Antonio Muñoz Molina, Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2013.