Paseo por la plaza Primero de Mayo

San Pablo

Esta semana que las XVI Jornadas Gastronómicas en el Renacimiento se encuentran en el restaurante del Hotel Rosaleda de Don Pedro proponemos un paseo por la plaza Primero de Mayo, que constituye uno de los espacios de más honda significación en la vida civil de la ciudad, por ser el marco donde históricamente han transcurrido todos los acontecimientos de carácter público. Aquí había gran número de tiendas y se celebraba el mercado semanal, y probablemente en este mismo lugar estuvo situada la alcaicería o mercado público de la ciudad hispanomusulmana. De ahí que a esta plaza se la conozca popularmente como Paseo del Mercado.

Ligadas a la actividad mercantil estaban también las escribanías, lugares donde los escribanos daban fe y legalizaban las transacciones comerciales acordadas en las inmediaciones. Igualmente se desarrollaban en esta plaza los juegos de toros y cañas, las elecciones a cabildo, los actos conmemorativos de cualquier índole y los ajusticiamientos públicos, en el patíbulo instalado a tal efecto.

La plaza toda estuvo provista de soportales, de los que aún queda algún tramo, hasta que en el pasado siglo fue reformada adoptando el aspecto actual, con edificaciones homogéneas de estrecha fachada a tres alturas. En el centro se encuentra un monumento a San Juan de la Cruz, obra de Francisco Palma Burgos.

Iglesia de San Pablo

Presidiendo la plaza se encuentra la iglesia de San Pablo, que también tuvo un marcado carácter celebrativo y asambleario, pues hasta el siglo XV se reunían en ella el Concejo de la ciudad y los nobles, cuyas pruebas de certificación de antigüedad de linaje se conservaban en una de sus capillas. Fundada en el siglo XIII sobre una anterior mezquita, es una de las parroquias más antiguas de la ciudad, si bien el edificio, tal y como lo contemplamos en la actualidad, es posterior a 1368, año en que, con motivo de la guerra por la sucesión al trono entre el rey Pedro I y su hermano Enrique de Trastámara, fue incendiada y saqueada por Pero Gil, partidario del primero.

Aunque el trazado de la planta, de tipo basilical con tres naves, es el original, la mayor parte de la estructura es gótica, a la que se suman importantes remodelaciones posteriores que le confieren una gran variedad estilística.

La portada principal, abierta ante la plaza y precedida por una escalinata, se levantó en 1511, durante el episcopado de Alonso Suárez de la Fuente del Sauce, quien llevó a cabo un amplio programa de renovación de las parroquias de su diócesis, y cuyo escudo la preside.

Sigue un esquema gótico isabelino, de arcos apuntados con decoración de motivos vegetales enmarcados por un gran arco conopial. El tímpano está decorado con un relieve de la Coronación de la Virgen, sostenida y rodeada de ángeles, y presidido por el Padre Eterno. En la parte inferior un parteluz, en el que aparece la imagen de San Pablo bajo un doselete, divide la puerta en dos vanos coronados por arcos trilobulados. Todavía son visibles en los relieves restos de la policromía original.

Junto a esta portada se construyó, a fines del siglo XVI, un cuerpo con molduras renacentistas y con una galería corrida, conocido popularmente como ‘El Tabladillo’ (al que se le añadió un siglo más tarde un balcón superior), desde el que se leían las disposiciones eclesiásticas y del Concejo y desde donde se podían contemplar los acontecimientos públicos desarrollados en la plaza.

La Portada de los Carpinteros, situada a los pies de la iglesia, es uno de los pocos ejemplos de arquitectura tardorrománica de la ciudad. Levantada a finales del siglo XIII, presenta en la base un doble cuerpo con una serie de arquitos trilobulados. Las arquivoltas de la puerta aparecen decoradas con cabezas humanas y clavos.

La Portada norte, de sencilla resolución gótica, fue construida a finales del siglo XV y remodelada en el XVI. Presenta tres arcos ojivales coronados por el escudo del obispo Osorio. La torre, plateresca del siglo XVI, está rematada por un chapitel octogonal con una gran cornisa.

Al exterior del ábside se adosa el mejor ejemplo de fuente pública renacentista de toda la ciudad. Su construcción formó parte del programa de reformas y mejoras urbanas llevadas a cabo en Úbeda durante el siglo XVI, que incluyó el control y limpieza de minados, así como la canalización del agua hasta las fuentes públicas. Este pilar, concluido en 1591, tuvo a la vez un significado conmemorativo, al situarse en el centro neurálgico y mercantil de la ciudad, decorándose con los escudos de los Austrias, de la Ciudad, del Corregidor Juan de Gaviria, promotor de la construcción, y del Alcalde Mayor Maximiliano Espinosa de los Monteros. La iglesia fue declarada Monumento Arquitectónico Histórico Nacional en 1926.

Antiguas Casas Consistoriales

En una  de las esquinas de la plaza Primero de Mayo se encuentran las Antiguas Casas Consistoriales. En 1604 el Concejo de la ciudad decide remodelar la sede del Ayuntamiento, que prácticamente durante todo el siglo XVI había estado ubicado en este lugar pero en un edificio de características más modestas. Esta remodelación se organizó siguiendo el modelo común de los edificios civiles públicos del Renacimiento italiano, con fachada de doble galería porticada. La superior tenía función de balcón, desde el que los miembros del cabildo asistían a las celebraciones desarrolladas en la plaza, en tanto que la inferior servía como lugar de encuentros ciudadanos bajo cubierto, siguiendo la disposición de toda la plaza, que se encontraba porticada.

La galería inferior presenta tres arcos de medio punto, muy estilizados al estar sustentados por dobles columnas sobre plinto, y se cubre con bóvedas vaídas reforzadas por tirantes de hierro. La superior se desarrolla en seis arcos de menor proporción sobre columnas simples y pareadas en correspondencia con la inferior. La fachada se encuentra flanqueada por dos machones, en cuya parte superior aparecen sendas hornacinas con las imágenes de San Miguel y San Juan de la Cruz, patrón y copatrón de la ciudad, respectivamente.

El edificio tuvo otra galería que daba a la Plaza de Abajo, hoy calle de María de Molina, suprimida por ruina a finales del siglo XVII, y de la que todavía son visibles los arranques de los arcos inferiores. En esta zona llama la atención un reloj mural de sol datado en 1604. Este sistema de medición del tiempo, utilizado ya por los antiguos egipcios, se basa en la posición de la sombra proyectada sobre una superficie lisa por una varilla denominada estilo o gnomon, que indica la situación del sol en ese momento y por lo tanto la hora solar. Relojes similares, del siglo XVII, aparecen también en el Hospital de Santiago, Capilla del Salvador, Iglesia de San Nicolás y Casa de las Torres.

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