Paseo entre el Hospital de Santiago y la plaza de Andalucía

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En estos días que las XVI Jornadas Gastronómicas en el Renacimiento hacen parada en Restaurante El Trujal, a los comensales les recomendamos dar un paseo por el entorno que hay entre el Hospital de Santiago y la plaza de Andalucía. Este barrio fue uno de los que más creció en el siglo XVI, abarcando entonces casi una tercera parte de toda la población. El resto de los habitantes se distribuía en las diez restantes parroquias. Presenta una ordenación urbana propia de este siglo, en la que se siguen criterios más racionales, planteando un trazado con manzanas más grandes y regulares que en el recinto intramuros y con calles más largas y rectilíneas.

Los residentes que tradicionalmente han habitado en este barrio varían según las zonas. Las calles Ancha, Obispo Cobos, Mesones y Rastro, con buenas edificaciones decimonónicas y de principios del siglo XX, han sido habitadas por clases acomodadas. La mayor parte de estas viviendas desaparecieron al ser sustituidas por bloques de pisos a raíz del desarrollismo especulativo de los años sesenta del siglo XX, por lo que es uno de los barrios que ha experimentado más cambios en su configuración urbana. El resto de las calles -Alaminos, Chirinos, etcétera- han estado ocupadas tradicionalmente por pequeños y medianos propietarios agrícolas ligados a formas de vida rural, como lo evidencian algunas de las construcciones que aún perduran.

Lo que en el siglo XVI fue un arrabal actualmente constituye el centro vital de la ciudad, donde se sitúa la principal arteria comercial: las calles Obispo Cobos y Mesones. Aquí se desarrolla el dinamismo urbano, con la actividad lúdico-cultural que genera el centro cultural del Hospital de Santiago.

Plaza de Andalucía

Para detenerse un rato, la plaza de Andalucía es ideal. Constituye el corazón de la ciudad moderna, formando un espacio urbano en el que confluyen las tres vías principales de ampliación de la ciudad hacia el norte -calles Ancha-Rastro, Mesones y Trinidad- con la principal vía de acceso al recinto de intramuros, que es la calle Real.

Tiene su origen en un espacio abierto que desde la época medieval se situaba al exterior de la muralla, junto a la puerta de Toledo, en el que se instalaba el mercado. De ahí el nombre de la calle adyacente, llamada Rastro. El carácter comercial de esta zona se consolidó con el paso del tiempo, perdurando hasta nuestros días, como lo pone de manifiesto su estructura de soportales.

Está formada por varios estilos edificatorios, apareciendo algunas construcciones de valor ambiental. Su hito fundamental es la Torre del Reloj, que sobresalía del conjunto para ser observada desde los distintos puntos de la ciudad, aunque actualmente, con la mayor altura de algunos edificios, se ha transformado en cierta medida su sentido urbanístico.

En el centro se sitúa la escultura del General Saro, personaje que participó activamente en la guerra de África y formó parte del primer directorio de la dictadura de Primo de Rivera. En 1936 fue fusilado en Madrid. El escultor jienennse Jacinto Higueras es el autor de la obra, realizada en bronce sobre basamento de piedra, en el que se representan unos soldados protegidos por el ángel de la victoria. La figura aparece dañada por impactos de bala producidos durante la Guerra Civil.

Torre del Reloj

La Torre del Reloj, presidiendo la plaza, constituye un elemento simbólico de la ciudad, íntimamente ligado al acontecer ciudadano. Con su reloj y campanario está presente en los principales eventos ciudadanos, anunciando y marcando el tiempo en el que éstos transcurren.

En su origen era un torreón perteneciente a la muralla medieval, construido en el siglo XIII. Defendía la desaparecida puerta de Toledo, que era la más transitada, pues era la entrada a la ciudad, entre otras, desde las poblaciones de Baeza, Jaén, Toledo, Córdoba, Sevilla y la misma corte.

En la segunda mitad del siglo XVI se decide adaptar la torre para albergar un reloj y un campanario, por lo que se añade el segundo cuerpo, donde se encuentra la maquinaria, y un templete ochavado para el campanario del reloj. Exteriormente aparecen las armas de la ciudad y el escudo de los Austrias. El templete está formado por arcos de medio punto en sus lados mayores y vanos adintelados en los menores, y aparece decorado en las esquinas con grandes floreros.

La torre alberga otro elemento que acentúa su carácter simbólico: la imagen de Nuestra Señora de los Remedios, que está muy vinculada a la historia de la ciudad, pues ante ella el Emperador Carlos y posteriormente su hijo Felipe II juraron guardar sus fueros y privilegios. Alfonso XIII renovaría en 1926 esta antigua tradición. Es una pintura gótica, enmarcada por un arco apuntado con molduras de rosetas, que nos muestra a la Virgen con el niño, ambas figuras incomunicadas, con un fondo paisajístico en el que aparecen en pequeño tamaño escenas bíblicas del pecado original, representadas por las figuras de Adán y Eva, a un lado, y al otro la representación del Calvario, mostrándonos una representación abstraída del tiempo y del espacio sensible. La imagen primitiva fue sustituida por una copia; la original se encuentra hoy en el Palacio de las Cadenas.

Antiguas Carnicerías

Y junto a la torre, como acceso a ésta, están las Antiguas Carnicerías, edificio levantado en 1885. En la fachada presenta dos cuerpos: el primero recorrido por una arcada de medio punto, enmarcada por sencilla moldura, que cobija las ventanas, y el segundo de vanos adintelados. Hoy funciona como Oficina Municipal de Turismo.

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