Paseo entre las antiguas parroquias de San Lorenzo, Santo Domingo y San Pedro

SONY DSC

Aprovechando la celebración de las XVI Jornadas Gastronómicas en el Renacimiento, bien para abrir el apetito antes de comer o para facilitar la digestión después, cada semana propondremos un pequeño paseo por el entorno de cada uno de los restaurantes participantes, destacando algunos puntos curiosos o de interés. En este caso, que adquiere protagonismo Restaurante El Seco, el recorrido transcurre entre las antiguas parroquias de San Lorenzo, Santo Domingo y San Pedro, tres de las once que existían en la ciudad cristiana, y que la articulaban no sólo desde el punto de vista religioso sino también administrativo, ya que cada parroquia presentaba candidatos para los cargos del Concejo o Ayuntamiento.

Las tres se sitúan intramuros de la ciudad, por lo que en ellas se concentraba la nobleza local, sobre todo en Santo Domingo y San Lorenzo, junto con Santa María. Como prueba de ello aún se conservan gran cantidad de mansiones palaciegas, sobre todo de los siglos XVII y XVIII, aunque los edificios más señeros son del siglo XVI. En la parroquia de San Pedro abundan además las edificaciones del siglo XIX.

Estos barrios mantienen en gran medida el trazado irregular de la ciudad medieval, interceptado por interesantes espacios abiertos que anteceden a las parroquias y edificios principales, originando así pequeñas plazas como las de Santa Clara, San Lorenzo, Álvaro de Torres o Gradas de Santo Domingo. Esta estructura urbana nos permite un recorrido ágil y variado, caracterizado por la continua sorpresa que entre estrechas y tortuosas calles nos depara la existencia de estos singulares espacios, generalmente ajardinados.

Santo Domingo

Como punto de interés, destaca la iglesia de Santo Domingo. Su origen no se conoce con precisión. Se puede situar entre los siglos XIII y XIV, a juzgar por los restos medievales protogóticos propios de las iglesias-fortaleza que se conservan en la fachada norte.

La fábrica actual, reedificada con posterioridad, es de estilo Gótico-mudéjar de finales del siglo XV. Sus portadas son renacentistas: la sur, plateresca, es de los años 1522-1525, y la norte de final del siglo XVI. La primera fue construida por el maestro local Diego de Alcaraz, siendo obispo de la diócesis Esteban Gabriel Merino, del que aparecen sus armas esculpidas en la portada. La torre se reedificó en 1702.

Esta iglesia fue parroquia durante seiscientos años, hasta que en 1848 se suprime como tal y pasa al patronato de la familia de los Orozco. Estuvo abierta al público hasta 1936, año en que se cerró y sirvió como almacén para guardar tronos y como taller de escultura de artistas locales. Actualmente está cedida a la Unión de Cofradías de Semana Santa, aunque se usa poco (a veces como sala de exposiciones y conciertos, o en Navidad para instalar un Belén de grandes dimensiones).

Casa de los Morales

Frente a Santo Domingo, es un exponente más de la actividad constructiva que a raíz del siglo XVI se prolonga en el siglo siguiente, y que origina gran cantidad de mansiones habitadas por la nobleza local. Este edificio está rodeado de un halo de misterio, pues también es llamada Casa del Ahorcado, porque según una leyenda, que sitúa los hechos en tiempos de Pedro I, un caballero fue ahorcado por mandato de este rey desde el balcón de su casa (la antigua vivienda que existía en este solar) por haber raptado a una dama con la que Pero Gil, fiel partidario del rey, tenía intención de casarse. Esta leyenda tuvo una amplia repercusión literaria en el siglo XIX. Antonio Almendros Aguilar escribió el drama en verso ‘Una desgracia real’ (1851); Francisco Aguilar y Lora, la narración ‘La casa del ahorcado’ (1852); Juan Antonio de Viedma y Cano, el romance ‘La lealtad’ (1862); y el prolífico Mariano Capdepón, el drama en verso ‘Pero-Gil’ (1889), texto sobre el que también se hizo una ópera.

Asimismo se dice que el edificio fue sede de la Santa Inquisición. La planta se organiza en torno a un patio central adintelado, con acceso en ángulo desde la entrada. Presenta una sencilla fachada con la portada totalmente desplazada hacia un lado, como en el Palacio Marqués de la Rambla, donde se concentra toda la decoración. Es adintelada, con pilastras laterales jónicas, rematada por entablamento sobre el que se centra un balcón decorado en sus laterales con grandes volutas, a modo de aletones, y coronado por un frontón partido, que nos habla ya del inicio del estilo barroco. Una copia de esta casa fue expuesta en la Exposición Internacional de Barcelona de 1929. Su interior, rehabilitado, acoge hoy viviendas.

Palacio del Marqués de Contadero

Cerca del Restaurante El Seco se encuentra el Palacio del Marqués de Contadero, fechado en 1788, que surge en pleno auge de la Ilustración, cuando la renovación artística llevada a cabo por los Borbones alcanza su cénit. Constituye la muestra más palpable de la anacrónica pervivencia, todavía a fines del siglo XVIII, de un léxico -el renacentista- llevado a sus últimas consecuencias.

Con un estilo calificado por algunos autores de neo-manierista, se recrean intencionadamente los conceptos clásicos de organización del espacio interno alrededor de un patio central y, sobre todo, de composición de portada. Ésta, que aparece retranqueada -originando una placeta que le da amplitud y resalta su monumentalidad-, se compone según el característico esquema de arco de medio punto flanqueado por columnas sobre pedestal, en esta ocasión jónicas y de fuste liso. Sobre el entablamento se sitúa un gran balcón corrido, coronado por un frontón partido sobre ménsulas con dos escudos laterales y uno central. Sobre éste aparece una galería abierta a modo de solana -mirador orientado hacia el sur, elemento muy característico en la arquitectura vernácula de la zona-, constituida por tres arcos muy rebajados sustentados por columnas pareadas.

Casa de Juan de Valencia

Y frente al restaurante, al otro lado de la calle Corazón de Jesús y retranqueada de la línea de fachada, se sitúa la Casa de Juan de Valencia. Es un edificio que probablemente formaba parte del Hospital de Santo Domingo. Durante el siglo XVI fue readaptado para vivienda como casa solariega y hoy en día acoge dependencias municipales y la sede de algún colectivo.

.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s