Paseo por Santo Domingo y el Palacio del Marqués de Contadero

iglesia Santo Domingo 3
Esta semana que las Jornadas Gastronómicas en el Renacimiento se despiden en el Restaurante El Seco, nuestra recomendación turística plantea un paseo por los alrededores donde, junto a los destacados monumentos de la plaza Vázquez de Molina, hay algunos rincones y edificios que también merecen, como mínimo, un vistazo para ir abriendo el apetito o para facilitar la digestión (dependiendo de si hacemos la ruta antes o después de comer).
Es el caso de la iglesia de Santo Domingo. Su origen no se conoce con precisión. Se puede situar entre los siglos XIII y XIV, a juzgar por los restos medievales protogóticos propios de las iglesias-fortaleza que se conservan en la fachada norte. Popularmente su fundación se vincula a la tradición legendaria según la cual Santo Domingo de Silos, en tiempos del rey Fernando III, libró del cautiverio a 150 cristianos en Córdoba, lo que motivaría que se le levantaran en diferentes ciudades templos en su honor.
La fábrica actual, reedificada con posterioridad, es de estilo gótico-mudéjar de finales del siglo XV. Sus portadas son renacentistas: la sur, plateresca, es de los años 1522-1525, y la norte de final del siglo XVI. La primera fue construida por el maestro local Diego de Alcaraz, siendo obispo de la diócesis don Esteban Gabriel Merino, del que aparecen sus armas esculpidas en la portada. La torre se reedificó en 1702.
Esta iglesia fue parroquia durante seiscientos años, hasta que en 1848 se suprime como tal y pasa al patronato de la familia de los Orozco. Estuvo abierta al público hasta 1936, año en que se cerró y sirvió como almacén para guardar tronos y como taller de escultura de artistas locales. Actualmente, cedida por el Obispado a la Unión de Cofradías, se utiliza para diferentes eventos. A largo plazo existe un proyecto para crear en su interior el Museo de la Semana Santa de Úbeda.
La portada sur es una de las primeras portadas platerescas de la zona y la primera en la que se emplea el balaustre a modo de soporte. La portada está centrada por un arco de medio punto, con despiece de grandes dovelas decoradas con rosetas en los extremos. La línea de imposta está señalada por una moldura con fina decoración vegetal, recuerdo del estilo gótico. Sobre ésta se sitúan las columnas abalaustradas a ambos lados.
El entablamento se dispone de forma anómala, pues el arquitrabe va a la misma altura que los capiteles, no sobre ellos. El friso lleva relieves vegetales y roleos y sobre él descansa la cornisa con molduras clásicas de ovas y dentellones. En las enjutas aparecen los escudos del obispo fundador. En una valoración general podemos decir que la portada es interesante por su calidad y originalidad, y por ser la primera plateresca que se realiza en la arquitectura religiosa de la ciudad, cuando todavía era el estilo gótico el más requerido por los prelados.
La portada norte es un modelo simple de portada de final del siglo XVI, clásica y con motivos ornamentales geométricos. La puerta de entrada, de arco de medio punto entre pilastras jónicas, está coronada por un ático formado por una hornacina rematada por frontón partido.
En el interior, la planta es longitudinal, con una única nave de salón con cabecera poligonal cubierta por bóveda de horno, y capillas en el lado sur de estilo gótico. Destaca la armadura mudéjar que la cubre, de par y nudillo, con laterales de lacería mudéjar y tramo central decorado con casetones, sujetada por grandes tirantas pareadas. Es un espléndido artesonado mudéjar, y el único conservado de todas las iglesias de la ciudad.
Palacio del Marqués de Contadero
Entre Santo Domingo y el Restaurante El Seco se encuentra el Palacio del Marqués de Contadero. En pleno auge de la Ilustración, cuando la renovación artística llevada a cabo por los Borbones alcanza su cenit, surge este palacio fechado en 1788. Constituye la muestra más palpable de la anacrónica pervivencia, todavía a fines del siglo XVIII, de un léxico (el renacentista) llevado a sus últimas consecuencias.
Con un estilo calificado por algunos autores de ‘neo-manierista’, se recrean intencionadamente los conceptos clásicos de organización del espacio interno alrededor de un patio central y, sobre todo, de composición de portada. Ésta, que aparece retranqueada (originando una placeta que le da amplitud y resalta su monumentalidad), se compone según el característico esquema de arco de medio punto flanqueado por columnas sobre pedestal, en esta ocasión jónicas y de fuste liso. Sobre el entablamento se sitúa un gran balcón corrido, coronado por un frontón partido sobre ménsulas con dos escudos laterales y uno central. Sobre éste aparece una galería abierta a modo de solana (mirador orientado hacia el sur, elemento muy característico en la arquitectura vernácula de la zona), constituida por tres arcos muy rebajados sustentados por columnas pareadas.
Casa de Juan de Valencia
Y no dejen de fijarse, al entrar o salir del restaurante, en la Casa de Juan de Valencia. Situada enfrente, en la misma calle Corazón de Jesús, retranqueada de la línea de fachada. Es un edificio que probablemente formaba parte del Hospital de Santo Domingo. Durante el siglo XVI fue readaptado para vivienda como casa solariega y hoy en día es sede de algún colectivo y alberga dependencias municipales.

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