Evocando a San Juan de la Cruz

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En el entorno de Restaurante Zeitum, que esta semana acoge las Jornadas Gastronómicas en el Renacimiento, hay varios puntos de interés que merecen una visita. Con sólo dar unos pasos nos topamos con el Museo de San Juan de la Cruz, ubicado desde 1978 en el interior del convento de San Miguel, donde el místico y poeta falleció el 14 de diciembre de 1591.

Allí, con un carácter ambiental, se exponen distintos objetos relacionados con la vida y obra de San Juan de la Cruz, entre los que cabe destacar un autógrafo de su puño y letra de 1587, dos manuscritos sobre los procesos de beatificación y canonización del Santo iniciados en Úbeda en 1617, una talla en madera de San Miguel Arcángel de José Risueño del siglo XVII o un Cristo Caído obra de José de Mora del siglo XVII. Se trata de una maqueta en terracota para la realización de una imagen a mayor escala para un convento de la Orden en Granada, hoy desaparecida.

Igualmente, el convento cuenta con una Biblioteca Sanjuanista en la que se recogen todas las publicaciones relacionadas con el Santo, así como primeras ediciones de su obra. Y existe igualmente una sala de arte contemporáneo que contrasta con el resto de estancias visitables.

Oratorio de San Juan de la Cruz

Adosado al convento de San Miguel, se construyó en 1627 el Oratorio de San Juan de la Cruz para albergar el sepulcro del Santo, siendo el primer templo del mundo católico edificado en su honor. Este edificio del siglo XVII fue declarado Bien de Interés Cultural.

El oratorio, de una sola nave, consta de un pequeño coro alto que ocupa el lugar donde estuvo la celda en la que murió San Juan y en el que se levantó un templete que alberga sus reliquias. El templo está rematado con una cabecera octogonal cubierta por un retablo barroco, todo ello coronado por una talla del ‘Cristo de los cuatro clavos’, imagen románico-gótica del siglo XIII. Una imagen de San Juan, de la escuela valenciana, preside el retablo, mientras que a ambos lados aparecen San Elías y Santa Teresa.

En la rotonda donde estuvo la primitiva sepultura, antes del traslado de los restos a Segovia, hay escultura yacente del Santo y cuatro frescos alegóricos a su literatura, obra del artista malagueño Francisco Palma Burgos, muy vinculado a la ciudad de Úbeda.

Antiguo convento de San Andrés

Muy cerca de allí, en el lugar que hoy ocupa el Instituto de Enseñanza Secundaria Francisco de los Cobos, se encontraba el desaparecido convento de dominicos San Andrés. Fundado en el siglo XV, sus frailes tenían por finalidad asistir espiritualmente a los condenados y proporcionarles cristiana sepultura, bien en el pórtico de su iglesia conventual, bien bajo los soportales que existían en la contigua calle de la Cárcel, hoy Juan Ruiz González. El convento fue demolido a mediados del siglo XX, conservándose tan sólo una portada, situada en la calle San Juan de la Cruz.

 

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